FUNDADOR

Mariano Cabal es hijo de don Antonio Cabal y doña Manuela Lassaga. El origen del apellido Cabal proviene de España. Nació en Santa Fe en 1827.Retrato de Mariano Cabal

La falta de perspectivas favorables lo llevan a marchar a Salto (Uruguay), donde atesoró una gran fortuna, ayudado en gran medida por su suegra doña María del Rosario Marote, de las mejores familias del lugar.

Entre 1845 y 1860 formó parte de la primera compañía de la Guardia Nacional, se constituye en terrateniente, funda el Banco Municipal del Uruguay, el Banco Cabal y Ricardo Williams, la Aduana, la primera compañía de navegación de vapor, y es el hombre de confianza del Gral. Urquiza en los negocios. Fue además vicecónsul en Salto en 1858, y allá comenzó a ser hombre, esposo, padre y comerciante.

El 12 de Junio de 1849 Mariano recibió la autorización y la bendición del cura Párroco de Nuestra Señora del Carmen, de Salto, para contraer matrimonio según el rito de la Iglesia Católica con doña Emilia Gonzáles Marote, que ese año contaba con sólo 19 años. Matrimonio que fue muy feliz por ser dos caracteres hechos para completarse y poder compartir juntos la bendición de Dios en los hijos. Del matrimonio nacieron: Mariano Benito, Emilio Eustaquio, Justo Rafael, Emilia, Camilia, Justo, Pilar, y Agustín.

Su acción colonizadora y empresarial en el Chaco y su mediación ante Urquiza que motivó la fundación del diario “La Capital” de Rosario, así como su campaña electoral y su intervención en una revolución contra Nicasio Oroño, fueron varios de los muchos hitos hasta 1872. Durante este período funda numerosas colonias -Emilia, San Justo, San Agustín, Pilar- y ya como gobernante dicta numerosas leyes, promoviendo la instalación de inmigrantes: la creación de escuelas y de cátedras, como las de derecho civil y canónigo en el Colegio de la Inmaculada; el saneamiento y la reorganización de las instituciones, instalación del gas del alumbrado en Rosario, creación del Registro de Ventas, y muchas otras iniciativas de bien, sin apartarse de la política de “abrir puertas a la tierra” que tanto favoreció al país.

Al fundar la colonia Emilia, Don Mariano tenía 41 años y doña Emilia contaba con 38 .

Al terminar su gestión pública gubernamental, don Mariano se encontraba otra vez arruinado en sus bienes personales. Su función honrada lo llevó a perder su fortuna, sus empresas, contraer deudas con el Banco de Londres y Río de la Plata, a quien tuvo que venderle grandes extensiones de tierra para saldar tales deudas.

En Buenos Aires, el domingo 26 de abril de 1885, después de seis días de enfermedad, murió a causa de una pulmonía, habiendo recibido los santos sacramentos.